Hace unos cuantos años, pude vivir una situación que me sorprendio por lo inhabitual que era, o mejor dicho por no haberla visto en ocasión alguna.
Un ciudadano japones de paso por Barcelona (decada de los sesenta), pidio los servicios de un limpiabotas en la Rambla, y despues de recibir el servicio, el limpiabotas le timo en el cambio, dandose cuenta el japones del hecho, lo denuncio a la policia. Se levanto el correspondiente atestado y cada uno a lo suyo.
Pasados dos o tres meses, se celebro el juicio correspondiente, un juicio de faltas que no comportaba una sentencia grave, más bien leve. Se cito al ciudadano japones a traves de los cauces diplomaticos y al limpiabotas, nadie esperaba que el nipon apareciera nuevamente por Barcelona, en aquella epoca un viaje de ida y vuelta a Japon, superaba el medio millon de pesetas y la estafa a juzgar era de entre 200 y 300.
Pero si, el turista estafado aparecio en el estrado para declarar contra el limpiabotas, recayendo sentencia condenatoria, algo que no se habria producido de no haber venido el japones.
Le preguntamos al japones como habia decidido venir nuevamente a Barcelona, ya que el importe del viaje superaba de largo el de la estafa, y a la vez que nos regalaba una grulla de papel que habia estado haciendo mientras esperaba nos dijo "Es una cuestión de principios" no de dinero.
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Hace 3 semanas
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